Calico Ghost Town: el desierto donde el Viejo Oeste sigue respirando
A medio camino entre Los Ángeles y Las Vegas, cuando la carretera se vuelve recta y el desierto del Mojave empieza a teñirse de tonos rojizos, aparece Calico Ghost Town, un pueblo que parece haber detenido el reloj en pleno siglo XIX. Para el viajero que busca historias que aún crujen bajo sus botas, este antiguo enclave minero es una parada que combina nostalgia, aventura y una sorprendente vitalidad turística.
Un pueblo que renació de sus ruinas.
Fundado en 1881, Calico fue durante una década el epicentro de la fiebre de la plata en California. Más de 1.200 habitantes, 500 minas y una economía que crecía al ritmo del metal precioso marcaron su época dorada. Pero cuando el precio de la plata cayó en los años 1890, el pueblo quedó vacío, convertido en un escenario fantasma que el viento reclamó para sí.
La historia cambió en los años 50, cuando Walter Knott, creador de Knott’s Berry Farm, decidió rescatar el lugar. Restauró fachadas, reconstruyó edificios y devolvió la vida a las calles polvorientas. Hoy, bajo la administración de los Parques Regionales del Condado de San Bernardino, Calico conserva cinco estructuras originales y ostenta el título de Hito Histórico de la Fiebre de la Plata de California, un referente del turismo patrimonial en Estados Unidos.
Viajar al pasado sin renunciar al presente
Calico ha sabido transformarse en un destino que seduce tanto a familias como a viajeros curiosos. La Mina Maggie es una de sus experiencias más auténticas: un descenso de 300 metros que permite imaginar el trabajo extenuante de los mineros, con sus lámparas de aceite y túneles estrechos. Es una visita que combina historia y adrenalina.
El Ferrocarril Calico Odessa ofrece un recorrido de ocho minutos entre colinas multicolores y restos de fundiciones. Y cuando cae la noche, los Ghost Tours revelan historias de apariciones y leyendas locales, ideales para quienes disfrutan del turismo de misterio. Para los más pequeños —y para los adultos que aún disfrutan ensuciarse las manos— el lavado de oro permite buscar pequeñas piezas de “oro de los tontos”, una actividad encantadora que conecta con la esencia del lugar.
Cómo llegar: el viaje por el Mojave también es parte de la experiencia
Llegar a Calico es tan sencillo como seguir el pulso de las grandes autopistas del desierto. Desde Los Ángeles, el viaje toma unas dos horas por la Interestatal 15; desde Las Vegas, alrededor de tres horas. El acceso está completamente pavimentado y bien indicado, ideal incluso para autocaravanas. Varias agencias ofrecen excursiones organizadas desde ambas ciudades, especialmente tours de día completo que combinan Calico con paradas fotográficas o experiencias del Viejo Oeste. Puedes explorar opciones de excursiones desde Los Ángeles o tours desde Las Vegas.
Un pueblo del Oeste… con servicios del siglo XXI
Además de su valor histórico, Calico se presenta como una parada perfecta para quienes viajan por carretera entre Los Ángeles y Las Vegas. El pueblo cuenta con un restaurante de servicio completo, tiendas especializadas y espectáculos de pistoleros en vivo que animan las calles polvorientas. Los visitantes pueden recorrer la Mina Maggie, entrar a la curiosa Mystery Shack o subirse al tren que rodea el pueblo para obtener una vista del paisaje panorámico. Hay amplio estacionamiento para autobuses y autocaravanas, y también opciones de camping, lo que convierte a Calico en un punto estratégico para descansar, comer y explorar sin prisas.Los Días de California, celebrados cada febrero, reviven la entrada del estado a la Unión con espectáculos de pistoleros, concursos de barbas y música tradicional. Es una cita que atrae a miles de visitantes y que muestra el espíritu festivo del Viejo Oeste.
Dormir bajo el cielo del Mojave
El alojamiento en Calico va desde cabañas rústicas hasta barracas para grupos, lo que permite vivir la experiencia del desierto sin renunciar a la comodidad. Es un destino perfecto para quienes buscan desconectar, caminar sin prisa y dejar que el silencio del Mojave haga su trabajo.
En 2026, Calico Ghost Town demuestra que, aunque sus minas ya no son brillantes, su historia sigue siendo una veta inagotable para el viajero que busca autenticidad.

