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Petro denuncia fraude electoral y califica de «ilegítimo» a Abelardo

En una tensa alocución, el presidente saliente Gustavo Petro aseguró que el escrutinio de las elecciones presidenciales estuvo marcado por irregularidades algorítmicas y fallas en el software, desatando una aguda crisis institucional en la antesala de la posesión presidencial. A pocas horas de cumplirse el traspaso de mando, el escenario político colombiano experimenta su punto más álgido. Petro, reavivó la controversia al asegurar de manera categórica que el próximo mandatario, Abelardo de la Espriella, es «ilegítimo», tras denunciar la existencia de un supuesto fraude electoral sistemático en los comicios de 2026.

Durante su intervención ante los medios Petro cuestionó de manera categórica la transparencia del proceso electoral e insistió en la ilegitimidad del resultado. «El presidente que se posesiona el 7 de agosto es ilegítimo», aseveró el mandatario, al tiempo que denunció presuntas manipulaciones informáticas en los cómputos oficiales y que los hallazgos técnicos documentados por veedurías ciudadanas evidencian un patrón irregular: «Lo que hubo fue un fraude electoral algorítmico, sistemático, y sobre un volumen de votos enorme, y en favor de Abelardo De La Espriella, sin que mediara la decisión popular». El jefe de Estado concluyó su declaración sosteniendo que se sustituyó la voluntad de las urnas mediante programas de cómputo preestablecidos y reiteró que «el nuevo mandatario no es legítimo por el voto popular de Colombia».

Las reacciones por parte de las autoridades electorales y diversos sectores políticos no se hicieron esperar. Tanto la Registraduría Nacional como organismos de control han refutado los señalamientos, subrayando que el sistema cuenta con los respaldos y actas firmadas por los testigos de mesa que convalidan los resultados oficiales. Analistas jurídicos y veedurías independientes también han señalado que los recursos presentados previamente ante el Consejo de Estado carecían de pruebas materiales concluyentes que demostraran una alteración real de los votos.

La declaración de ilegitimidad lanzada por Petro profundiza la polarización política del país en un momento crítico. Mientras el sector afín al gobierno saliente insiste en revisar las garantías del sistema digital de votación, el bloque entrante y sus aliados defienden la legalidad del proceso y exigen el respeto estricto a la transición democrática prevista para este 7 de agosto. Este pulso deja abierto un interrogante complejo sobre la legitimidad institucional y el pulso narrativo que marcará el inicio del nuevo periodo presidencial.