Venta récord de los Lakers: compran la franquicia por más de 12.000 millones de dólares
Los Angeles Lakers, una de las franquicias más icónicas y laureadas de la historia de la NBA, han cambiado de manos en una operación histórica valorada en más de 12.000 millones de dólares. Los nuevos dueños del conjunto angelino son Josh Kushner y Bob Iger, dos de las figuras empresariales más influyentes de Estados Unidos, quienes han cerrado un acuerdo para tomar el control total de la entidad.
La noticia, adelantada por la cadena ESPN tras consultar a varias fuentes cercanas a la negociación, marca un nuevo hito financiero. La transacción pulveriza los registros previos del deporte profesional, consolidando al equipo californiano como la propiedad deportiva más valiosa del planeta.
Un giro estratégico radical
El desembarco de Kushner e Iger en Los Ángeles no formaba parte del plan inicial de la dupla de inversores. Ambos empresarios tenían la mirada puesta en Las Vegas, analizando las oportunidades del futuro proceso de expansión de la NBA. Sin embargo, la hoja de ruta cambió de forma drástica al surgir la oportunidad de pujar por la franquicia angelina. Tras formular una oferta sumamente agresiva, lograron descarrilar sus planes originales para hacerse con la joya de la corona de la liga.
En un comunicado conjunto, los nuevos propietarios expresaron su entusiasmo por asumir el mando de la entidad: «Como aficionados de toda la vida de la NBA, nos sentimos profundamente honrados por la oportunidad de convertirnos en los responsables de los Lakers de Los Ángeles, una de las franquicias deportivas más icónicas del mundo». Asimismo, mostraron un reconocimiento explícito al legado familiar que moldeó la identidad del club: «Tenemos un enorme respeto por el liderazgo y la visión de Jerry y Jeanie Buss».
Kushner e Iger también fijaron su hoja de ruta competitiva para los próximos años: «Nuestro compromiso a largo plazo es construir sobre esa base, competir al más alto nivel y estar al servicio de este extraordinario equipo, de sus aficionados y de la ciudad de Los Ángeles».
Un paso efímero y turbulento para Mark Walter
Esta transacción se produce apenas un año después de que Mark Walter comprara el control de los Lakers a la familia Buss por una cifra cercana a los 10.000 millones de dólares, lo que en su momento representó la mayor valoración jamás registrada por una franquicia deportiva. Con este nuevo traspaso, Walter se despide del equipo obteniendo una plusvalía superior a los 2.000 millones de dólares en un periodo de tiempo sorprendentemente breve.
«Ser propietario de Los Angeles Lakers ha sido uno de los grandes honores de mi vida», señaló Walter en su mensaje de despedida, añadiendo que «los Lakers pertenecen a Los Ángeles y tengo plena confianza en que lo mejor está aún por llegar».
El precipitado adiós del magnate coincide con un contexto corporativo convulso. Diversas empresas vinculadas a su imperio se encuentran bajo la lupa de las autoridades estadounidenses. Según adelantó Bloomberg, existen pesquisas federales sobre dos aseguradoras bajo su control, sumadas a una investigación paralela desarrollada por la Comisión de Bolsa y Valores (SEC). En medio de esta tormenta legal, los Lakers inician una nueva era bajo la batuta de Kushner e Iger, demostrando que el valor comercial de la mítica entidad de oro y púrpura no parece tener techo.

