Tragedia del Hércules: hubo error humano, el avión estaba apto
La tragedia del avión Hércules C-130 en Puerto Leguízamo, que cobró la vida de 69 uniformados y dejó 54 heridos, ha dado un giro determinante. Tras un mes de exhaustivas investigaciones, la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) presentó un informe técnico cuyos tres hallazgos principales no solo reconstruyen los últimos segundos de la aeronave, sino que confrontan directamente la narrativa del presidente Gustavo Petro, quien atribuyó el siniestro a la supuesta condición de «chatarra» del aparato.
Una máquina en regla
El reporte, liderado por el coronel Luis Fernando Giraldo Escobar, es tajante: el avión FAC-130 no era una reliquia obsoleta. Con 13.582 horas de vuelo, la aeronave se encontraba dentro de los ciclos de vida útil y estaba integrada a los programas de mantenimiento de sus fabricantes originales, Lockheed Martin y Rolls-Royce.
Más aún, el informe revela que la Dirección Logística Aeronáutica había emitido un certificado de aeronavegabilidad vigente desde diciembre de 2024. La revisión del sistema SAP y los libros de vuelo no mostraron ninguna restricción técnica que impidiera su operación aquel fatídico 23 de marzo.
El factor humano en la mira
A diferencia de la tesis presidencial de una falla estructural por antigüedad, la FAC concentra la causa en la operación del vuelo y la maniobra de despegue. Según la cronología, a las 9:40 a.m. m., tras un embarque de tropas del Batallón de Infantería No. 49, el avión inició su carrera en la pista de Caucayá. Segundos después, se presentó un descenso no controlado que terminó en impacto.
El análisis de peso y balance también arroja datos cruciales. Aunque los registros físicos se perdieron, la recuperación de datos del grabador de voces y cálculos posteriores estimaron el peso en 133.000 libras, por debajo del límite máximo de 139.000 fijado para esa pista. Esto debilita la teoría de un sobrepeso mecánico y refuerza la hipótesis de una falla humana en la gestión de la potencia o la inclinación durante la rotación.
El informe de la FAC despoja al accidente de su carga política para situarlo en el terreno de la seguridad operacional, donde la precisión técnica y la respuesta de la tripulación son las únicas variables que explican el estruendo en el Putumayo.

