Atardecer en Kissimmee: karting, montaña rusa y Old Town
Por Raúl Zapata, Director ABC MUNDIAL COLOMBIA
Llegar a Kissimmee por la US Highway 192 es entrar en un corredor donde conviven moteles clásicos, luces de neón encendidas desde temprano y comercios que parecen haber sobrevivido a varias generaciones de viajeros. A pocos minutos de los parques más conocidos de Florida, este tramo ofrece otra forma de entretenimiento: más directa, más flexible y con un aire retro que no necesita explicación. Cuando el reloj marca las cuatro de la tarde, la luz baja, la temperatura se vuelve más amable y el paisaje empieza a transformarse. Para ABC Mundial Colombia, invitados por Experience Kissimmee, ese fue el punto exacto para comenzar el recorrido.
Fun Spot America aparece como un parque que funciona con reglas propias. La entrada es libre; solo se paga por las atracciones que se desean usar. Ese modelo permite caminar sin apuros, observar, elegir y volver sobre los pasos sin la presión de un itinerario rígido. Familias, grupos de amigos y viajeros que buscan un plan espontáneo encuentran aquí un espacio cómodo. También quienes disfrutan de la estética vintage, porque el parque conserva un espíritu que remite a las ferias de carretera de los años setenta.
El ingreso ya marca el tono. Antes de llegar a las atracciones principales, el visitante atraviesa un pasillo que funciona como un pequeño túnel del tiempo: máquinas arcade, sonidos electrónicos, luces de neón y juegos que muchos recuerdan de su infancia. Es un espacio activo, no un decorado. Niños y adultos se detienen a jugar, y ese gesto basta para entender que Fun Spot apuesta por mantener viva una forma de entretenimiento que no depende de pantallas gigantes ni efectos digitales.
A unos metros, las pistas multinivel de karting —Vortex y Chaos— se elevan sobre estructuras que permiten conducir a varios metros de altura. La experiencia es simple: acelerar, tomar curvas cerradas y competir con quien esté al lado. Desde arriba, la vista de la 192 y del parque ayuda a dimensionar el entorno. Es una actividad que genera participación inmediata y que resume bien el espíritu del lugar: diversión sin complicaciones.
La montaña rusa Mine Blower es otro punto clave. Su estructura de madera llama la atención, pero lo que la distingue es su inversión completa, poco común en este tipo de montañas rusas. Subirse al final de la tarde tiene un valor adicional: mientras el vagón avanza, el parque empieza a iluminarse y el contraste entre la madera y las luces crea una escena que se queda en la memoria. El recorrido es rápido, la vibración constante y el giro de 360 grados sorprende incluso a quienes ya conocen este tipo de atracciones.
Fun Spot también ofrece experiencias más impredecibles. Galaxy Spin, una montaña rusa que toma curvas cerradas, los carros giran, frenan y vuelven a acelerar, creando una sensación que provoca gritos y risas en cada vuelta. Con capacidad para cuatro personas por vagón, es ideal para grupos.
Otra atracción destacada es Screaming Eagles, un juego que permite controlar el movimiento de las alas mientras el asiento gira a gran velocidad. El visitante decide si quiere un vuelo suave o un giro más agresivo. Es una experiencia que combina control personal con velocidad y que se ha convertido en una de las favoritas del parque.
Al dejar atrás las atracciones de Fun Spot y cruzar hacia Old Town, el ambiente cambia de inmediato. El ruido de los juegos queda atrás y aparece un ritmo más pausado, ideal para hacer una breve parada. En nuestro caso, aprovechamos para tomar una cerveza fría en Old Town Tavern, un descanso sencillo pero refrescante antes de seguir caminando por la calle principal. Es un momento que ayuda a bajar revoluciones, observar el movimiento del lugar y continuar la visita con otra energía.
Old Town funciona como un complemento natural del parque. Las calles adoquinadas, las fachadas de estilo clásico y los comercios independientes crean un ambiente que invita a caminar sin prisa. El distrito recrea un pueblo de Florida de mediados del siglo XX, pero lo hace sin caer en la exageración. Es un espacio vivo, con tiendas, bares y atracciones que conviven con visitantes locales y turistas.
Para quienes visitan en fin de semana, hay un atractivo adicional: los Car Cruises, desfiles de autos clásicos y muscle cars que se realizan desde hace décadas y que son considerados los más antiguos del país en su categoría. Verlos avanzar por la calle principal, con motores que suenan a historia automotriz, añade un elemento que refuerza la identidad retro del lugar.
La caminata por el “Main Street” de Old Town permite observar cómo se mezclan generaciones, estilos y ritmos. Algunos buscan recuerdos, otros fotografían fachadas y muchos simplemente disfrutan del ambiente. La iluminación cálida y los letreros antiguos crean un escenario que funciona tanto de día como de noche, aunque es después del atardecer cuando alcanza su mejor versión.
Al final del recorrido, tenemos la sensación de haber visitado un destino que no compite con los gigantes del entretenimiento, sino que ofrece algo distinto: una experiencia accesible, flexible y cargada de referencias visuales que conectan con distintas épocas. Fun Spot y Old Town forman una dupla que combina adrenalina, memoria y libertad para recorrer sin horarios estrictos. Para el viajero colombiano y global, es una alternativa que permite ver Florida desde otra perspectiva. Para quienes buscan un plan retro, es un lugar donde el tiempo parece avanzar más despacio

