Mundial 2026Opinión

Mundial 2026: España recupera el trono ante la resistencia de la Argentina de Messi

POR RAUL ZAPATA DIRECTOR ABC MUNDIAL COLOMBIA

La Copa Mundial 2026 concluyó en el MetLife Stadium , ratificando el éxito logístico de la primera cita de 48 selecciones. Más allá del desafío de coordinar tres países sedes, el torneo se recordará por la masiva respuesta del público, registrando estadios llenos y récords de asistencia que consolidan el mercado norteamericano en la élite del fútbol global.

En el plano deportivo, España se consagró campeona del mundo exhibiendo el funcionamiento colectivo más sólido del certamen. El equipo de Luis de la Fuente impuso una evolución de su clásico juego de posesión, combinando control con transiciones rápidas y una estructura defensiva ordenada. Su victoria en la prórroga de la final premió al único seleccionado que mantuvo una línea conceptual idéntica y de alto rendimiento en cada fase.

El subcampeón, Argentina, entregó la versión más competitiva del campeonato. Diezmada por bajas físicas sustanciales en la antesala y durante el torneo, la Albiceleste sostuvo sus aspiraciones mediante el coraje táctico, un bloque defensivo combativo y una notable capacidad para gestionar los momentos críticos en las prórrogas. Pese a la derrota final, el plantel revalidó su vigencia competitiva en el plano internacional.

El certamen también expuso paradojas individuales. Kylian Mbappé se adjudicó la Bota de Oro con 10 anotaciones, una cifra histórica que lo posiciona como el máximo anotador en la historia de los mundiales. Sin embargo, su producción no bastó para camuflar el declive de Francia. El combinado de Didier Deschamps careció de volumen de juego, lució previsible y terminó fuera del podio, encabezando el lote de las grandes decepciones.

En esa misma línea de frustraciones se ubicó Brasil que volvió a exhibir lagunas en momentos de alta exigencia, pagando caro su inestabilidad defensiva y una evidente crisis de liderazgo sobre el campo que precipitó su eliminación prematura. Asimismo, el torneo marcó el cierre definitivo de la etapa mundialista de Cristiano Ronaldo. El delantero luso tuvo un rol secundario en Portugal, condicionado por el ritmo de juego y evidenciando el final de una era en el plano internacional.

En el plano institucional, el éxito del certamen convalida la visión y el impulso político que Donald Trump otorgó al proyecto desde sus orígenes. Su gestión durante el primer mandato fue decisiva para asegurar la candidatura conjunta en 2018, y su posterior retorno a la Casa Blanca garantizó el respaldo gubernamental necesario en materia de seguridad, infraestructura y facilidades visados. Este empuje presidencial no solo blindó la organización frente a los desafíos logísticos de un torneo expandido, sino que potenció la proyección económica del evento, consolidando a los Estados Unidos como el motor principal de la mayor operación comercial en la historia de la FIFA

Norteamérica 2026 cierra el debate sobre los macro-torneos: la infraestructura respondió con creces y el campo dictaminó que la jerarquía colectiva y el orden estratégico siguen estando por encima de las individualidades aisladas.